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1. Tecnologías actuales de ordenadores: de los dispositivos móviles a los superordenadores y arquitecturas escalables y de altas prestaciones
1. Tecnologías actuales de ordenadores: de los dispositivos móviles a los superordenadores y arquitecturas escalables y de altas prestaciones
🎯 Idea clave
- Las tecnologías actuales de ordenadores abarcan un espectro que va desde dispositivos móviles hasta superordenadores, adaptándose a necesidades de movilidad, potencia y escalabilidad.
- Los dispositivos móviles priorizan la eficiencia energética y la portabilidad, integrando componentes miniaturizados y sistemas operativos optimizados.
- Los ordenadores personales y estaciones de trabajo equilibran rendimiento y versatilidad, empleando arquitecturas multinúcleo y memorias de alta velocidad.
- Los servidores y centros de datos utilizan arquitecturas escalables para gestionar cargas de trabajo intensivas, garantizando disponibilidad y redundancia.
- Los superordenadores destacan por su capacidad de procesamiento masivo, empleando miles de núcleos y tecnologías de interconexión de baja latencia.
- Las arquitecturas de altas prestaciones combinan hardware especializado y software optimizado para resolver problemas complejos en ciencia, ingeniería y análisis de datos.
📚 Desarrollo
Dispositivos móviles. Estos sistemas, como smartphones y tablets, se caracterizan por su portabilidad y autonomía. Incorporan procesadores de bajo consumo energético, como los basados en arquitecturas ARM, y sistemas operativos adaptados a pantallas táctiles y recursos limitados. Su diseño prioriza la integración de componentes en espacios reducidos, incluyendo módulos de conectividad inalámbrica y sensores avanzados.
Ordenadores personales y estaciones de trabajo. Estos equipos están orientados a usuarios que requieren un equilibrio entre rendimiento y versatilidad. Utilizan procesadores multinúcleo, memorias RAM de alta capacidad y unidades de almacenamiento rápido, como SSD. Las estaciones de trabajo, en particular, incorporan tarjetas gráficas profesionales y sistemas de refrigeración avanzados para soportar aplicaciones exigentes, como diseño 3D o edición de vídeo.
Servidores y centros de datos. Diseñados para operar de forma continua, estos sistemas emplean arquitecturas escalables que permiten añadir recursos según la demanda. Utilizan procesadores de alto rendimiento, memorias ECC para corregir errores y sistemas de almacenamiento redundante. La virtualización y los contenedores son tecnologías clave para optimizar el uso de recursos y garantizar la disponibilidad de los servicios.
Superordenadores. Representan la cúspide en capacidad de procesamiento, empleando miles de núcleos de CPU y GPU interconectados mediante redes de alta velocidad. Estas máquinas están optimizadas para resolver problemas complejos en áreas como la simulación climática, la investigación genómica o la inteligencia artificial. Su arquitectura combina hardware especializado con software paralelo, como bibliotecas MPI o OpenMP, para distribuir eficientemente las tareas.
Arquitecturas escalables. Estas soluciones permiten incrementar la capacidad de procesamiento y almacenamiento de forma modular, adaptándose a las necesidades cambiantes de las organizaciones. Incluyen tecnologías como clústeres de servidores, almacenamiento en red (NAS/SAN) y balanceadores de carga. La escalabilidad horizontal, que añade más nodos al sistema, es especialmente relevante en entornos cloud y big data.
Arquitecturas de altas prestaciones. Están diseñadas para maximizar el rendimiento en aplicaciones específicas, como el cálculo científico o el procesamiento de transacciones. Utilizan componentes especializados, como aceleradores GPU o FPGA, y sistemas de interconexión de baja latencia. La optimización del software, mediante algoritmos paralelos y compiladores avanzados, es fundamental para aprovechar al máximo el hardware disponible.
Tendencias tecnológicas. La evolución de estas tecnologías está marcada por avances en miniaturización, eficiencia energética y computación heterogénea. La integración de inteligencia artificial en los dispositivos, el desarrollo de memorias no volátiles de alta velocidad y la adopción de arquitecturas basadas en chiplets son algunas de las líneas de innovación más relevantes en la actualidad.
🧩 Elementos esenciales
- Dispositivos móviles: Sistemas portátiles con procesadores de bajo consumo, pantallas táctiles y conectividad inalámbrica integrada.
- Ordenadores personales: Equipos versátiles con procesadores multinúcleo, memorias RAM de alta capacidad y unidades de almacenamiento SSD.
- Estaciones de trabajo: Sistemas optimizados para aplicaciones profesionales, con tarjetas gráficas avanzadas y refrigeración especializada.
- Servidores: Equipos diseñados para operar de forma continua, con redundancia en almacenamiento y fuentes de alimentación.
- Centros de datos: Infraestructuras que alojan múltiples servidores, con sistemas de refrigeración y seguridad física avanzados.
- Superordenadores: Máquinas con miles de núcleos de procesamiento, optimizadas para cálculo científico y simulaciones complejas.
- Arquitecturas escalables: Sistemas que permiten añadir recursos de forma modular, como clústeres de servidores o almacenamiento en red.
- Escalabilidad horizontal: Capacidad de incrementar el rendimiento añadiendo más nodos al sistema, en lugar de mejorar los existentes.
- Arquitecturas de altas prestaciones: Soluciones que combinan hardware especializado y software optimizado para maximizar el rendimiento en tareas específicas.
- Computación heterogénea: Uso combinado de diferentes tipos de procesadores, como CPU, GPU y FPGA, para optimizar el rendimiento.
- Chiplets: Diseño modular de procesadores que permite combinar diferentes componentes en un mismo encapsulado para mejorar la eficiencia.
- Memorias no volátiles: Tecnologías de almacenamiento que mantienen los datos sin necesidad de alimentación eléctrica, como las memorias flash o las nuevas memorias SCM.
🧠 Recuerda
- Los dispositivos móviles priorizan la eficiencia energética y la portabilidad sobre el rendimiento bruto.
- Las estaciones de trabajo están optimizadas para aplicaciones profesionales que requieren alto rendimiento gráfico y de cálculo.
- Los servidores y centros de datos garantizan disponibilidad y redundancia para operar de forma continua.
- Los superordenadores emplean miles de núcleos y redes de interconexión de baja latencia para resolver problemas complejos.
- La escalabilidad horizontal permite adaptar los sistemas a cargas de trabajo crecientes sin reemplazar el hardware existente.
- Las arquitecturas de altas prestaciones combinan hardware especializado y software optimizado para maximizar el rendimiento.
- La computación heterogénea y los chiplets son tendencias clave en el desarrollo de nuevas tecnologías de ordenadores.
- La miniaturización y la eficiencia energética son factores determinantes en la evolución de los dispositivos móviles y portátiles.
- Los centros de datos modernos integran sistemas de refrigeración avanzados y gestión inteligente de la energía.
- La optimización del software es tan importante como el hardware para aprovechar al máximo las arquitecturas de altas prestaciones.
2. Computación en la nube
2. Computación en la nube
🎯 Idea clave
- La computación en la nube es un modelo de prestación de servicios tecnológicos bajo demanda a través de internet.
- Permite el acceso a recursos informáticos escalables sin necesidad de infraestructura física propia.
- Se estructura en tres modelos de servicio principales: IaaS, PaaS y SaaS.
- Facilita la flexibilidad, eficiencia y reducción de costes en la Administración General del Estado.
- Requiere garantizar la seguridad, interoperabilidad y cumplimiento normativo en su implementación.
- Su adopción en la AGE se rige por normativas específicas que regulan su uso en el sector público.
📚 Desarrollo
Definición y modelo básico. La computación en la nube es un paradigma que permite el acceso ubicuo, conveniente y bajo demanda a un conjunto compartido de recursos informáticos configurables. Estos recursos incluyen redes, servidores, almacenamiento, aplicaciones y servicios, que pueden ser aprovisionados y liberados rápidamente con un esfuerzo mínimo de gestión. Este modelo elimina la necesidad de invertir en infraestructura física propia, trasladando la responsabilidad de su mantenimiento y actualización al proveedor de servicios.
Modelos de servicio. La computación en la nube se articula en tres capas principales. IaaS (Infraestructura como Servicio) proporciona recursos de computación virtualizados, como servidores, almacenamiento y redes. PaaS (Plataforma como Servicio) ofrece entornos de desarrollo y despliegue de aplicaciones sin gestionar la infraestructura subyacente. SaaS (Software como Servicio) permite el uso de aplicaciones completas alojadas en la nube, accesibles mediante navegadores o interfaces específicas. Cada modelo se adapta a diferentes necesidades operativas y niveles de control requeridos por la Administración.
Modelos de despliegue. Existen tres configuraciones principales para implementar servicios en la nube. La nube pública es propiedad de un proveedor externo que ofrece recursos a múltiples organizaciones. La nube privada se destina exclusivamente a una única organización, ya sea gestionada internamente o por un tercero. La nube híbrida combina ambos modelos, permitiendo compartir datos y aplicaciones entre ellos. Esta última opción es especialmente relevante para la AGE, donde se requiere equilibrar accesibilidad y control sobre información sensible.
Ventajas para la Administración. La adopción de la computación en la nube en la AGE aporta beneficios como la escalabilidad inmediata, la optimización de costes y la mejora en la continuidad del servicio. Permite adaptar los recursos a las necesidades cambiantes sin inversiones iniciales elevadas, reduciendo el gasto en mantenimiento de infraestructuras propias. Además, facilita la colaboración entre distintos organismos al centralizar servicios y datos en entornos accesibles desde cualquier ubicación con conexión a internet.
Normativa aplicable. En la Administración General del Estado, la computación en la nube se rige por normativas específicas que garantizan su uso seguro y alineado con los principios de interoperabilidad y protección de datos. Destacan el Real Decreto 203/2021, que regula la administración electrónica, y el Real Decreto 4/2010, que establece el Esquema Nacional de Interoperabilidad. Estas normas exigen que los servicios en la nube cumplan con requisitos de seguridad, accesibilidad y portabilidad de datos, especialmente cuando se manejan información sensible o de carácter público.
Seguridad y cumplimiento. La implementación de servicios en la nube en la AGE debe ajustarse al Esquema Nacional de Seguridad (ENS), que establece medidas para proteger la información y los servicios electrónicos. Esto incluye la gestión de identidades, el cifrado de datos, la auditoría de accesos y la garantía de disponibilidad. Los proveedores de servicios en la nube deben acreditar el cumplimiento de estos requisitos, asegurando que los datos gestionados por la Administración permanezcan bajo su control y cumplan con la legislación vigente.
Interoperabilidad y estándares. La computación en la nube en la AGE debe garantizar la interoperabilidad entre sistemas y organismos, facilitando el intercambio de información y la integración de servicios. Esto se logra mediante el uso de estándares abiertos y protocolos comunes, como los definidos en el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI). La adopción de estos estándares evita la dependencia de proveedores específicos y asegura la portabilidad de datos y aplicaciones entre diferentes entornos cloud.
Ejemplos en la AGE. La Administración General del Estado ha implementado servicios en la nube en diversas áreas, como la gestión de identidades electrónicas o la tramitación de procedimientos administrativos. Plataformas como Cl@ve o Notific@ utilizan infraestructuras cloud para ofrecer servicios escalables y accesibles a ciudadanos y empleados públicos. Estos casos demuestran cómo la computación en la nube puede mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios públicos, siempre que se cumplan los requisitos normativos y de seguridad establecidos.
🧩 Elementos esenciales
- IaaS (Infraestructura como Servicio): Modelo que proporciona recursos de computación virtualizados, como servidores, almacenamiento y redes, sin gestionar la infraestructura física subyacente.
- PaaS (Plataforma como Servicio): Entorno de desarrollo y despliegue de aplicaciones que abstrae la gestión de la infraestructura, permitiendo centrarse en el código y los datos.
- SaaS (Software como Servicio): Aplicaciones completas alojadas en la nube, accesibles mediante navegadores o interfaces específicas, sin necesidad de instalación local.
- Nube pública: Infraestructura propiedad de un proveedor externo que ofrece recursos compartidos a múltiples organizaciones.
- Nube privada: Entorno cloud exclusivo para una única organización, gestionado internamente o por un tercero, con mayor control sobre la seguridad y los datos.
- Nube híbrida: Combinación de nube pública y privada, permitiendo compartir datos y aplicaciones entre ambos entornos según necesidades de seguridad y escalabilidad.
- Escalabilidad: Capacidad de ajustar los recursos informáticos de forma dinámica, según la demanda, sin interrupciones en el servicio.
- Interoperabilidad: Principio que garantiza la capacidad de los sistemas para intercambiar información y operar conjuntamente, siguiendo estándares comunes.
- Esquema Nacional de Seguridad (ENS): Marco normativo que establece medidas de seguridad para proteger la información y los servicios electrónicos en la Administración.
- Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI): Conjunto de criterios y recomendaciones para asegurar la interoperabilidad entre sistemas y organismos públicos.
- Real Decreto 203/2021: Norma que regula la administración electrónica y establece requisitos para la prestación de servicios digitales en la AGE.
- Real Decreto 4/2010: Norma que define el Esquema Nacional de Interoperabilidad, garantizando la compatibilidad entre sistemas de la Administración.
🧠 Recuerda
- La computación en la nube elimina la necesidad de infraestructura física propia, reduciendo costes y complejidad.
- Los modelos IaaS, PaaS y SaaS se diferencian por el nivel de control y gestión que ofrecen al usuario.
- La nube híbrida es clave para la AGE, ya que combina accesibilidad y control sobre datos sensibles.
- La normativa aplicable, como el ENS y el ENI, garantiza la seguridad y la interoperabilidad en los servicios cloud.
- La escalabilidad es una de las principales ventajas, permitiendo adaptar recursos según la demanda.
- Los proveedores de servicios en la nube deben acreditar el cumplimiento de los requisitos de seguridad y protección de datos.
- La interoperabilidad evita la dependencia de proveedores específicos y facilita la integración entre sistemas.
- Plataformas como Cl@ve o Notific@ son ejemplos de servicios cloud implementados en la AGE.
- La adopción de la computación en la nube en la Administración debe alinearse con los principios de eficiencia y transparencia.
- El uso de estándares abiertos es esencial para garantizar la portabilidad de datos y aplicaciones entre entornos cloud.
3. Base tecnológica
3. Base tecnológica
🎯 Idea clave
- La base tecnológica en la Administración General del Estado sustenta las arquitecturas escalables y de altas prestaciones.
- Incluye componentes hardware y software que garantizan interoperabilidad, seguridad y eficiencia en los sistemas.
- Se fundamenta en estándares abiertos y normativas específicas para el sector público.
- Permite la integración de dispositivos móviles, servidores y superordenadores bajo un mismo marco técnico.
- Su diseño prioriza la reutilización de recursos y la adaptación a demandas variables.
- Facilita la transición hacia modelos de computación en la nube y servicios digitales avanzados.
📚 Desarrollo
Componentes hardware. La base tecnológica de la AGE se apoya en infraestructuras físicas que abarcan desde dispositivos móviles hasta superordenadores. Estos componentes incluyen procesadores de alto rendimiento, unidades de almacenamiento masivo y redes de comunicación de baja latencia. La escalabilidad se logra mediante arquitecturas modulares que permiten añadir recursos según las necesidades operativas.
Software de base. Los sistemas operativos, middleware y herramientas de virtualización constituyen el núcleo software. Se emplean soluciones basadas en estándares abiertos como Linux, Kubernetes o Docker para garantizar compatibilidad y evitar dependencias de proveedores específicos. La virtualización facilita la gestión eficiente de recursos y la implementación de entornos aislados para diferentes servicios.
Interoperabilidad y estándares. La base tecnológica se rige por normativas como el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI) y el Esquema Nacional de Seguridad (ENS). Estos marcos establecen requisitos para la comunicación entre sistemas, el intercambio de datos y la protección de la información. La adopción de protocolos como HTTP/HTTPS, REST o SOAP asegura la integración con plataformas externas y otros organismos públicos.
Seguridad y resiliencia. Los sistemas incorporan mecanismos de cifrado, autenticación multifactor y redundancia para proteger los datos y garantizar la continuidad del servicio. La base tecnológica incluye soluciones de monitorización y respuesta ante incidentes, alineadas con las directrices del Centro Criptológico Nacional (CCN) y el ENS. La segmentación de redes y el control de accesos son prácticas habituales para minimizar riesgos.
Computación en la nube. La infraestructura tecnológica soporta modelos de cloud computing, tanto públicos como privados. Se utilizan plataformas como OpenStack o VMware para desplegar entornos virtualizados que optimizan el uso de recursos. La nube permite escalar servicios de forma dinámica, reduciendo costes y mejorando la disponibilidad. La AGE prioriza soluciones que cumplan con los requisitos de soberanía de datos y protección de la información sensible.
Almacenamiento y procesamiento. Las bases de datos distribuidas y los sistemas de archivos escalables son esenciales para gestionar grandes volúmenes de información. Tecnologías como Hadoop, Spark o bases de datos NoSQL se emplean para procesar datos en tiempo real y soportar aplicaciones analíticas. La replicación de datos y los sistemas de backup garantizan la integridad y disponibilidad de la información crítica.
Conectividad y redes. La Red SARA (Sistema de Aplicaciones y Redes para las Administraciones) actúa como columna vertebral de la comunicación entre organismos. Esta red proporciona un entorno seguro y de alta velocidad para el intercambio de datos. La base tecnológica incluye firewalls, balanceadores de carga y sistemas de detección de intrusos para proteger las comunicaciones y asegurar el rendimiento.
Integración de dispositivos. La arquitectura tecnológica está diseñada para soportar una amplia gama de dispositivos, desde móviles hasta equipos de alto rendimiento. Se emplean protocolos como MQTT o CoAP para la comunicación con dispositivos IoT, mientras que APIs estandarizadas facilitan la interacción con aplicaciones externas. La compatibilidad con múltiples plataformas asegura la accesibilidad y la usabilidad de los servicios públicos digitales.
🧩 Elementos esenciales
- Hardware escalable: Procesadores, memoria RAM y almacenamiento diseñados para crecer según la demanda, desde dispositivos móviles hasta superordenadores.
- Software de base: Sistemas operativos, middleware y herramientas de virtualización que soportan la ejecución de aplicaciones y servicios.
- Estándares abiertos: Uso de protocolos y formatos como HTTP/HTTPS, REST o JSON para garantizar la interoperabilidad entre sistemas.
- Normativas de referencia: Cumplimiento del Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI) y el Esquema Nacional de Seguridad (ENS).
- Seguridad integrada: Mecanismos de cifrado, autenticación y control de accesos para proteger la información y los sistemas.
- Red SARA: Infraestructura de comunicación segura y de alta velocidad que conecta a las administraciones públicas.
- Computación en la nube: Plataformas como OpenStack o VMware para desplegar entornos virtualizados y escalables.
- Almacenamiento distribuido: Tecnologías como Hadoop o bases de datos NoSQL para gestionar grandes volúmenes de datos.
- Conectividad avanzada: Firewalls, balanceadores de carga y sistemas de detección de intrusos para asegurar el rendimiento y la seguridad.
- Integración de dispositivos: Soporte para móviles, IoT y equipos de alto rendimiento mediante APIs y protocolos estandarizados.
- Resiliencia: Sistemas de backup, redundancia y recuperación ante desastres para garantizar la continuidad del servicio.
- Monitorización: Herramientas para supervisar el rendimiento, detectar incidencias y optimizar el uso de recursos.
🧠 Recuerda
- La base tecnológica de la AGE combina hardware y software para soportar arquitecturas escalables y seguras.
- Los estándares abiertos y las normativas como el ENI y el ENS son pilares fundamentales.
- La Red SARA facilita la comunicación segura entre administraciones públicas.
- La computación en la nube permite escalar servicios de forma dinámica y eficiente.
- La seguridad y la resiliencia son aspectos críticos en el diseño de la infraestructura.
- La interoperabilidad asegura la integración con otros sistemas y organismos.
- Los dispositivos móviles y los superordenadores coexisten en una misma arquitectura tecnológica.
- La virtualización y el almacenamiento distribuido optimizan el uso de recursos.
- La monitorización y el control de accesos son esenciales para proteger los sistemas.
- La base tecnológica debe adaptarse a las necesidades cambiantes de la administración electrónica.
4. Componentes, funcionalidades y capacidades
4. Componentes, funcionalidades y capacidades
🎯 Idea clave
- Los componentes de un sistema informático en la Administración General del Estado se clasifican en hardware y software, cada uno con funciones específicas.
- Las funcionalidades determinan las tareas que puede realizar un sistema, como procesamiento, almacenamiento o comunicación.
- Las capacidades definen los límites operativos de los componentes, como velocidad, capacidad de almacenamiento o escalabilidad.
- En la AGE, los componentes deben cumplir principios de reutilización, interoperabilidad y seguridad establecidos en el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI) y el Esquema Nacional de Seguridad (ENS).
- La computación en la nube introduce componentes virtualizados que amplían las capacidades tradicionales de los sistemas.
- La integración de componentes en plataformas como Cl@ve o Notific@ ejemplifica la aplicación práctica de estas tecnologías en la AGE.
📚 Desarrollo
Componentes hardware. En la Administración General del Estado, los componentes físicos de un sistema informático incluyen la unidad central de procesamiento (CPU), que ejecuta instrucciones y realiza cálculos. La memoria RAM actúa como almacenamiento temporal para datos y programas en ejecución, mientras que el almacenamiento persistente (discos duros, SSD) guarda información de forma permanente. La placa base integra estos elementos y facilita la comunicación entre ellos. Los periféricos, como teclados, monitores o impresoras, permiten la interacción con el usuario y la salida de datos.
Componentes software. El software se divide en sistemas operativos, que gestionan los recursos hardware y proporcionan una interfaz para el usuario, y aplicaciones, que realizan tareas específicas. En la AGE, se utilizan sistemas operativos como Windows Server o Linux para servidores, y aplicaciones como Cl@ve para autenticación federada. Los controladores permiten la comunicación entre el hardware y el software, mientras que las bases de datos gestionan la información estructurada.
Funcionalidades básicas. Las funcionalidades de un sistema informático en la AGE abarcan el procesamiento de datos, que transforma información mediante algoritmos; el almacenamiento, que guarda datos de forma segura y accesible; y la comunicación, que permite la transferencia de información entre sistemas. Otras funcionalidades incluyen la seguridad, que protege los datos mediante cifrado y autenticación, y la interoperabilidad, que facilita la integración con otros sistemas de la administración.
Capacidades técnicas. Las capacidades de un sistema definen sus límites operativos, como la velocidad de procesamiento, medida en GHz o MIPS; la capacidad de almacenamiento, expresada en GB o TB; y la escalabilidad, que permite ampliar recursos según la demanda. En la AGE, la disponibilidad y la fiabilidad son capacidades críticas, garantizadas mediante redundancia y sistemas de respaldo. La virtualización amplía estas capacidades al permitir la ejecución de múltiples sistemas operativos en un mismo hardware.
Aplicación en la AGE. En la Administración General del Estado, los componentes se diseñan siguiendo principios de reutilización, interoperabilidad y seguridad. Plataformas como Cl@ve utilizan componentes como microservicios en Spring Boot para el backend, PostgreSQL para bases de datos y Kong como API Gateway. Notific@ emplea Vue.js para el frontend, .NET Core para el backend y Apache Kafka para la gestión de colas. La Sede Electrónica de la Seguridad Social integra React para el frontend y Oracle Database para datos estructurados.
Computación en la nube. La nube introduce componentes virtualizados, como máquinas virtuales, contenedores y servicios gestionados, que amplían las capacidades tradicionales. En la AGE, se utilizan soluciones en la nube para mejorar la escalabilidad y la disponibilidad, reduciendo la dependencia de hardware físico. Los componentes en la nube incluyen almacenamiento distribuido, balanceadores de carga y herramientas de orquestación como Kubernetes.
Normativa y estándares. Los componentes en la AGE deben cumplir con el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI) y el Esquema Nacional de Seguridad (ENS), que establecen requisitos para la integración y protección de sistemas. La Ley 40/2015 y la Ley 39/2015 regulan aspectos como la autenticación electrónica y la gestión de datos, mientras que el Real Decreto 203/2021 desarrolla el ENI.
🧩 Elementos esenciales
- CPU (Unidad Central de Procesamiento): Componente hardware que ejecuta instrucciones y realiza cálculos, determinando la velocidad de procesamiento del sistema.
- Memoria RAM: Almacenamiento temporal que permite el acceso rápido a datos y programas en ejecución, influyendo en la capacidad multitarea.
- Almacenamiento persistente: Dispositivos como discos duros o SSD que guardan información de forma permanente, con capacidades medidas en GB o TB.
- Placa base: Circuito impreso que integra y conecta los componentes hardware, facilitando la comunicación entre ellos.
- Periféricos: Dispositivos de entrada (teclado, ratón) y salida (monitor, impresora) que permiten la interacción con el sistema.
- Sistema operativo: Software que gestiona los recursos hardware y proporciona una interfaz para el usuario, como Windows Server o Linux.
- Aplicaciones: Programas que realizan tareas específicas, como Cl@ve para autenticación o Notific@ para gestión de notificaciones electrónicas.
- Controladores: Software que permite la comunicación entre el hardware y el sistema operativo, garantizando su correcto funcionamiento.
- Bases de datos: Sistemas que gestionan información estructurada, como PostgreSQL u Oracle Database, utilizados en plataformas de la AGE.
- Virtualización: Tecnología que permite ejecutar múltiples sistemas operativos en un mismo hardware, optimizando recursos.
- Interoperabilidad: Capacidad de los sistemas para integrarse y comunicarse entre sí, cumpliendo con el ENI.
- Seguridad: Conjunto de medidas para proteger los datos, como cifrado y autenticación, reguladas por el ENS.
🧠 Recuerda
- Los componentes hardware y software trabajan de forma integrada para proporcionar funcionalidades a los sistemas.
- Las capacidades técnicas, como velocidad o escalabilidad, determinan los límites operativos de un sistema.
- En la AGE, los componentes deben cumplir principios de reutilización, interoperabilidad y seguridad.
- Plataformas como Cl@ve o Notific@ ejemplifican la aplicación práctica de estos componentes en la administración.
- La computación en la nube introduce componentes virtualizados que amplían las capacidades tradicionales.
- El ENI y el ENS regulan aspectos clave como la interoperabilidad y la seguridad de los sistemas.
- La CPU, la memoria RAM y el almacenamiento son componentes hardware fundamentales.
- Los sistemas operativos y las aplicaciones son componentes software esenciales para la ejecución de tareas.
- La virtualización y la nube permiten optimizar recursos y mejorar la escalabilidad.
- La integración de componentes en la AGE sigue estándares técnicos y normativos específicos.